Carme Teixidor

Escritora

Carme Teixidor

Carme Teixidor

¡Hola! Gracias por tomarte unos minutos para pasarte por mi página.

Me llamo Carme, tengo 44 años recién cumplidos, no tengo hijos porque la vida ha querido que fuera de esta manera y en su momento, cuando me tocó elegir carrera, estudié psicología.

Me considero una persona risueña y alegre. Me gusta mucho reír y creo que deberíamos hacerlo más en general. También me gusta pasar todo el tiempo que puedo cerca del mar. Soy libra de signo solar y mi ascendente es aries, tengo a una guerrera dentro de mí que me empuja hacia adelante siempre que lo necesito.

Recuerdo que de pequeña me gustaba mucho observarlo absolutamente todo. Era una niña callada y retraída, pero no era introvertida. Simplemente estaba bien conmigo misma y en mi mundo. Como te podrás imaginar, esta forma de ser no encajaba muy bien con lo que se espera de una niña, así que terminé por esconderme para intentar camuflarme entre la multitud.

En mi edad adulta, cuando terminé la carrera empecé a trabajar en el tercer sector, primero como auxiliar, después como psicóloga y finalmente como directora en una residencia y después en un centro de día para personas con discapacidad.

Pero en 2020 las cosas empezaron a cambiar. Empecé a preguntarme si era feliz en mi trabajo y durante el confinamiento me di cuenta de que en realidad me sentía perdida y muy cansada. Mi cuerpo llevaba años avisándome o protegiéndome, todavía no lo tengo claro. Años de cansancio, de dolores, de malestar, de sentir que a lo mejor había algo más para mí. Y decidí ponerle remedio. En cuanto mi cuerpo empezó a mejorar y la niebla mental desapareció escuché la llamada alto y claro:

¡ESCRIBE!

Al principio me pareció una locura, ¿a mis 40 años sentía la llamada de escribir?

Mi marido viéndome tan motivada todas las tardes en mi ordenador, me dijo un día «¿Por qué no te apuntas a clases de escritura?» Parece mentira pero hasta que él no me lo dijo ni me lo había planteado. Lo miré y con una mezcla de alegría y miedo dije algo así como «¿Yo? ¿tu crees?».

Y así fue como empecé con las clases, los relatos y la lectura.

Una tarde charlando con una amiga, explicándole lo estresada que estaba en el trabajo, que me consumía, me dijo: «¿Te imaginas que diferente sería tu vida si fueras escritora?

Sé lo que estás pensando… parece que los demás estaban viendo algo que yo no estaba preparada para ver.

Entonces empecé un proceso de lucha interna porque si quería dedicarme a escribir tendría que dejar mi trabajo. Ese trabajo que me daba estabilidad económica pero que a la vez me consumía y me estaba apagando lentamente.

Parece algo obvio, ¿verdad? Si no era feliz tenía que dejarlo. Pero mi mentalidad rígida y cuadriculada no me lo permitía. Tuve que tener una crisis nerviosa para darme cuenta de que no podía continuar por ese camino.

Así que sí. Dejé el trabajo de directora para trabajar como psicóloga y tener más tiempo libre por las tardes para escribir. Y necesité mucho trabajo de mentalidad para poder hacerlo. En un año pasé del pensamiento «no puedo dejar el trabajo» a dejarlo y que el mundo siguiera girando.

En poco meses ya me sentí más feliz. Más alegre. Más yo. Y ahora me doy cuenta de lo alejada que he estado de mí misma durante tantísimos años.

© 2026 Carme Teixidor

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